2008-03-29

Gracias


Gracias Señor porque con tu amor ahora me ha enseñado a valorar la maravillosa vida que he tenido a pesar de los problemas cotidianos y algunos difíciles nada comparados con lo que he vivido últimamente.

Gracias por permitirme tener a mi madre, al amor de mi vida, a su familia y a mi familia, a todos los seres queridos que me quieren y respetan, ya que sin su apoyo difícilmente podría salir adelante.

Permítenos volver a la paz y tranquilidad que antes teníamos, y superar estos momentos difíciles; que nunca nadie pase por esto, que todo se calme, que todo vuelva a ser tranquilo.

Bendice a todos mi seres queridos, para que nunca les falte la paz, la salud y el amor.

Bendice a aquellos que me han lastimado, para que en su alma, mente y corazón prevalezca por siempre la tranquilidad, la paz y el amor.

Salmo 23. El Salmo del Pastor

El Señor es mi Pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me
hará descansar; junto a aguas de reposo
me pastoreará. Confortará mi alma;
me guiará por sendas de justicia por
amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de
muerte, no temeré mal alguno,
porque Tú estarás conmigo; tu
vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezas mesa delante de mí
en presencia de mis angustiadores;
unges mi cabeza con aceite; mi copa
está rebosando. Ciertamente
el bien y la misericordia me seguirán
todos los días de mi vida, y en la casa
del Señor moraré por largos días.

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Salmo 91. Morando bajo la Sombra del Omnipotente

El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.

El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.

Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.

No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.

Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.

En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.

Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.

Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.